Microhábitos: los pequeños pasos que producen grandes cambios.

Todos sabemos el trabajo que cuesta cambiar un mal comportamiento. Desde terribles vicios como el alcoholismo y las drogas hasta malas costumbres como la procrastinación y la impuntualidad. Sin un proceso bien planeado de cambio podemos pasarnos toda una vida tratando de vencer estos malos hábitos sin ningún éxito. La razón por la que no podemos hacerlo es porque estos hábitos están alimentados por otros factores que no se ven a simple vista.
Un ejemplo: es posible que el hábito de la impuntualidad de una persona se deba al hábito de levantarse tarde; simplemente el día no le alcanza para hacer todo lo que tiene que hacer. A su vez, el levantarse tarde se debe al hábito de ver TV hasta la madrugada. Y su hábito de ver TV hasta la madrugada se debe simplemente a una costumbre que aprendió de algún miembro de su familia desde su infancia. Para otros, la impuntualidad se debe a que no saben decir que no. Cualquier cosa que les piden, ellos aceptan hacerla, lo cual llena su día de infinidad de actividades que ni siquiera son su responsabilidad.
¿Cuál es entonces el hábito-raíz que necesitan cambiar? ¿qué sucederá en su vida cuando lo hagan?

Nuestros rasgos de personalidad tienen una influencia profunda en nuestros comportamientos. Pensemos por ejemplo en una persona con un nivel alto del rasgo de personalidad de apertura a la experiencia. ¿Cuáles son hábitos comunes en estas personas? Pasar muchísimo tiempo pensando en la infinidad de ideas que pasan por su cabeza. Su gran cantidad de ideas les genera el hábito de no terminar lo que comienzan; empiezan cosas y no las terminan porque en su cabeza aparecen otras muchas cosas que distraen su atención.
¿Cómo les llamamos a los que no terminan lo que empiezan o no hacen lo que prometen? Usualmente les llamamos irresponsables, otras veces perezosos, otras veces $%&c.
Una cualidad tan valiosa como la apertura a la experiencia se puede convertir en malos hábitos que dan al traste por completo con nuestra productividad.

Date cuenta en estos ejemplos que el problema nunca es lo que parece. Pensaste que tu problema es que eres irresponsable, cuando lo que debes resolver es tu hábito de pensar demasiado las cosas. Pensaste que tu problema es la impuntualidad y lo que debes resolver es tu hábito de decir que sí a todo.
Siempre nuestros problemas se generan a partir de un mal hábito. Hay que encontrar la verdadera raíz y transformarla. ¿Cómo la transformo? Observando.
Analiza cómo te comportas cuando te metes en problemas. Ejemplos: Cuando llego tarde es porque alguien me pidió algo y le dije que sí a pesar de que sabía que no tenía tiempo. Cuando no cumplo con lo que prometo es cuando pienso demasiado las cosas y me congelo entre tantos pensamientos. Me pongo nervioso cuando dejo que pensamientos negativos se apoderen de mí.
Ahora, ¿qué puedo hacer para cortar ese comportamiento cuando se presenta? Te garantizo que si lo analizas con cuidado encontrarás infinidad de estrategias para cortar ese comportamiento y sustituirlo por otro que sí te dé los resultados que deseas. Y con la práctica ese nuevo comportamiento se convertirá pronto en un hábito. ¡Observa y actúa en consecuencia!

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