¿Quieres hacer cambios en tu vida personal o laboral para insertarte en la modernidad?

El fin de semana vi una película de 2015 que no comento a detalle porque realmente no es tan buena, pero sí comparto una frase que vi en ella que me llamó mucho la atención: “la vida se trata de desvíos”. Esa reflexión y una plática con mi hermana me inspiraron a escribir esta vez.

Mi papá fue una de las personas más platicadoras que yo he conocido. Siempre de broma he dicho que soy más callado y serio porque mi papá no me daba oportunidad de hablar. Él se subía a un taxi y platicaba con el chofer, se iba a cortar el pelo y platicaba con su peluquero, con el vendedor de zapatos, tenía pláticas con todo mundo. En casa, su pasatiempo favorito era estar con su familia y nunca había escasez de historias que contara. Mi mamá también tiene su buena dosis de historias que nos ha contado.

A través de estas historias me enteré que en su infancia mis padres viajaron por horas a caballo, caminos que ahora toman unos cuantos minutos por carretera. Me enteré que a mi mamá la enviaron a un internado para estudiar la primaria porque no había escuela en su ciudad. Supe que mi papá viajaba tres días del sur de Veracruz hacia la Ciudad de México; parte del camino a caballo y quedándose hospedados en pueblos para esperar la llegada del tren. 

Pareciera que estoy hablando de una película de vaqueros ambientada en el siglo XIX. No, estoy hablando del siglo XX, no hace más de 80 años.

Y así como mis padres yo también tengo mis propios recuerdos que a veces me hacen sentir viejo. Recuerdo cómo me enteré de la existencia del correo electrónico el primer día de clases de mi maestría; no tenía ni idea de lo que era. Mi primer tarea escrita en Word también la hice en esos días; no encontraba cómo poner los acentos, ni cómo utilizar Windows. A mis amigos de maestría les llamaba por teléfono a sus casas; nadie tenía teléfono celular a pesar de que varios de mis amigos venían de los Estados Unidos. 

Eso fue apenas en 1995, ya casi siglo XXI. En esos tiempos pensé que una carrera universitaria y una maestría me pondrían en la cima de mi profesión; y ciertamente ayudaron, pero pronto fueron insuficientes.

Nuestros padres pasaron de viajar a caballo hasta tener teléfonos inteligentes, vieron el nacimiento de las salas de cine, las películas en videocassette y CD; y también la muerte de los CDs al llegar las plataformas de video como Netflix. Han presenciado la muerte de su venerada época de trabajos eternos que terminaban en jubilación. 

Se tuvieron que adaptar a infinidad de cambios a lo largo de su vida. Hoy día, con los avances tecnológicos, mi generación y las próximas estamos a merced de cambios aún más rápidos, por lo que tenemos un riesgo aun mayor de perdernos en el camino. Pero no olvidemos que los mayores riesgos también implican mayores ganancias.

Si pienso en mi carrera profesional, aunque ya tengo un buen número de años de experiencia, la verdad es que no tengo una larga carrera. He tenido trabajos, los cuáles me han dejado valiosísima experiencia, pero mi verdadera vocación, la que considero una carrera, la descubrí no hace más de 10 años. 

Mi experiencia como ingeniero me abrió las puertas para convertirme en un vendedor de tecnología, mi trabajo en ventas me abrió las puertas a convertirme en gerente y director de ventas más tarde. Mis puestos gerenciales me hicieron ver que tenía talento para dirigir personal, pero también me hicieron dar cuenta que había mucho por mejorar porque mi personalidad introvertida y mi seriedad no me ayudaban a dirigir y conectar con la gente. Eso me llevó a conocer cursos de desarrollo personal, psicólogos y coaches que me ayudaron a realizar cambios y darme cuenta que ayudar a otros a realizar cambios era algo que se me facilitaba y disfrutaba. Como Coach y Consultor de empresas me he dado cuenta que un factor muy importante para el cambio es la adopción tecnológica; si no entiendes todas las herramientas tecnológicas de las que estamos rodeados ahora, simplemente estás en gran desventaja. Esa idea me llevó a estudiar más a fondo temas como la mercadotecnia digital, el análisis de datos y la inteligencia artificial. Ya tengo incluso una lista de varios estudios que comencé y continuaré por los próximos 5 años.

Iluso de mí, después de mi maestría dejé de estudiar durante varios años creyendo que ya no tendría que hacerlo. No me imaginé que habría de recorrer todos esos caminos en un lapso de 25 años, los cuales me llevarían en poco tiempo de regreso a los libros irremediablemente y afortunadamente.

Encuentro divertido el pensamiento alarmista de muchas personas que hablan del fin del mundo por el cambio climático, el fin de los trabajos por la automatización, el fin de los alimentos por la sobrepoblación. Las personas que tanto se quejan y vociferan son las que menos aportan soluciones, mientras tanto hay afortunadamente muchas otras que están inventando los trabajos que habrán de surgir a partir de la tan mentada automatización, otras están inventando los materiales que habrán de reducir el cambio climático. 

Nunca como hoy las personas hemos tenido tantas facilidades para crear trabajos: gente que vive de contar historias bobas en YouTube, emprendedores que crean sus tiendas en línea, profesionistas que ofrecen sus servicios en línea sin restricciones geográficas. 

La realidad es que los problemas en un futuro próximo serán completamente opuestos a los que nos imaginamos: en lugar de personas sin empleos, las empresas tendrán problema para llenar sus puestos, ya que muchísimos aprenderán y preferirán vivir en autoempleo y creando sus propias pequeñas empresas. Las ciudades se empezarán a vaciar porque ya no será necesario vivir en una gran ciudad para tener un empleo; podré vivir donde me plazca. Las personas tendremos más oportunidad de escoger con libertad lo que realmente queremos hacer. Ahora sí será más fácil tener una carrera haciendo lo que realmente nos llena y no solo una serie de trabajos que nos mantienen. La vida dejará de tener tantos desvíos, estaremos en mayor control de nuestras vidas.

Para aquellos que tanto se preocupan por la sobrepoblación, les tengo noticias. Según muchos estudios, la población alcanzará alrededor de 10 mil millones en el 2050 y seguirá creciendo con menor rapidez hasta el 2100, parando en 11 mil millones. De ahí empezará a decrecer y países como China y Japón, continentes como Europa se empezarán a quedar sin población por la simple razón de que han limitado mucho los nacimientos. En pocos años, el problema para muchos países no será la sobrepoblación, sino la falta de población.

Termino con una invitación: dejemos de quejarnos y empecemos a ver  la enorme cantidad de oportunidades que se están abriendo con esta era digital. Reinventémonos, regresemos a estudiar, no necesariamente a una universidad; aprovechemos toda la información que está en la red, gratuita muchas veces o al menos accesible, para todo mundo, como nunca lo había estado antes. Analicemos cuántas nuevas necesidades están naciendo y cómo podemos ayudar a satisfacerlas. Estamos ante una oportunidad única en la historia para tomar control de nuestras vidas y llevarlas por el camino de la independencia y el éxito. 

Esa es exactamente la vocación que he descubierto: ayudar a las personas a ver las oportunidades y realizar los cambios sin sufrimiento ni desvíos innecesarios. Ayudar a las empresas a modernizarse, a aprovechar al máximo los beneficios de la era digital.

“La inteligencia se basa en lo eficientes que las especies se vuelven para hacer las cosas que necesitan para sobrevivir.” Charles Darwin.

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