Mitos y dudas más frecuentes sobre la meditación

En estas últimas semanas muchas personas han mostrado curiosidad sobre la meditación y he notado que las razones por las que muchos dejan de practicarla en los primeros días es porque les genera justo el resultado contrario a lo que están buscando: les genera ansiedad el hecho de sentirse torpes al tratar de acallar su mente sin éxito. Ahí es donde empezamos mal, la meditación no se trata de acallar la mente. Entonces, ¿de qué se trata?

 

Reflexiona por un momento, ¿cómo te caen esas personas que todo el día están criticando o quejándose? ¿eres tú una de ellas? Si conoces a alguien así o eres alguien así, notarás un patrón común entre todas esas personas: su infelicidad. Las redes sociales, especialmente twitter se ha convertido en el lugar favorito de reunión de este tipo de personas, donde se han encontrado una manada de almas afines que “disfrutan” compartiendo sus sinsabores y miserias. Todos tienen una misma enfermedad, se llama juicio; de hecho, todos los humanos estamos infectados en diferentes niveles.

Todo el tiempo estamos juzgando: Ya no aguanto a este tarado, mira a esa gorda, ve al enano, es un huevón. ¿Has contado alguna vez cuántas veces lo haces durante el día? El chisme y la crítica puede parecer simpático en ocasiones, pero en nivel crónico es letal para una vida, es una fuente de infinita insatisfacción y amargura.

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La meditación es justo la vacuna para el juicio, por ello la meditación no se trata de acallar la mente sino de acallar el juicio. ¿Cómo se practica entonces? La manera más simple es sentarte o acostarte cómodamente y dejar fluir tus pensamientos libremente, sin juzgar. Vas a escuchar ruidos y voces, no pasa nada. Te vas a acordar de que tienes que pagar tu tarjeta de crédito, no pasa nada, más tarde harás el pago. Vendrán a tu mente todos los pendientes de trabajo que tienes para mañana, no pasa nada, mañana te harás cargo de ellos. Como verás, tu mente nunca ha estado en blanco; hay cientos de pensamientos, voces, sensaciones, tú notas que están ahí pero no deseas nada de ellos, no los juzgas, simplemente los dejas fluir.

Hemos escuchado infinidad de ocasiones la frase “observar sin juzgar”, eso es justamente la meditación. Hay miles de maneras de meditar, pero el objetivo primordial es observar sin juzgar. Algunos observan (sienten) su respiración, otros observan (sienten) los latidos de su corazón, otros realizan visualizaciones, otros observan (escuchan) sus pensamientos.

 

En meditación es donde se da la inspiración. Eso se ve muy claro en las artes; en el baile por ejemplo, puedes ver a una persona con una gran técnica de baile y sin embargo no te emociona porque no parece estarlo haciendo con fluidez, pareciera que está contando sus pasos mentalmente; y de hecho lo está haciendo, está monitoreando sus pasos preocupado por hacerlos perfectamente. Otros bailarines quizás no tienen una técnica perfecta, pero se les ve contentos y relajados y te generan una gran admiración y emoción.

Muchas personas tienen sus mejores ideas mientras caminan, dejando fluir sus pensamientos y sus ideas en un estado meditativo, que se da en forma automática cuando dejas de juzgar tus pensamientos, simplemente los dejas pasar.

En las prácticas para escribir de manera creativa es muy común pedir al escritor que escriba sin pensar, simplemente lo que venga a su mente. Es también una gran práctica terapéutica donde realmente te admiras de todo lo que traes reprimido en tu mente, sin expresar. Esa es otra gran forma de entrar a un estado meditativo.

 

Otro error muy común que he observado en las prácticas de meditación es la famosa visualización. Yo viví la frustración de esas meditaciones donde te dicen que visualices diferentes cosas y simplemente no lo logras y te llenas de frustración por no hacerlo. Sobre todo cuando tus compañeros de meditación te cuentan de sus visualizaciones que parecen casi películas de ciencia ficción llenas de colores y formas y tú apenas alcanzas a ver unas manchas borrosas en blanco y negro. ¿Por qué sucede esto? Es muy sencillo, no todos somos tan visuales. Algunas personas son muy auditivas, otras son más kinestésicas. Ubícate cuál es tu manera preferida de percibir el mundo: ¿en imágenes, en sonidos o en sensaciones?  Si eres visual, el mundo lo percibes de manera predominante mediante la vista; los colores, las imágenes las percibes con muchísima facilidad. Para los auditivos puede ser problemático visualizar, por lo que es mejor que en sus meditaciones se concentren en escuchar, los sonidos son su equivalencia a visualizar. Los kinestésicos manejan mejor el lenguaje de las sensaciones; el tacto, los olores.

 

El juicio es una herramienta de toma de decisiones. Juzgas lo que te conviene, lo que te gusta, lo que te disgusta, lo que es bueno, lo que consideras peligroso. Cuando estás ante una perspectiva donde necesitas esa capacidad analítica para tomar decisiones por supuesto que el juicio es útil, pero para disfrutar la vida no lo necesitas en lo absoluto.

Aquí el enfoque juega un papel esencial. Si no escoges tus luchas en la vida estarás todo el tiempo lleno de espacios para la frustración, por el contrario si escoges con cuidado tus batallas, es decir tus metas, podrás mantener tus espacios para la frustración y el juicio bajo control. Imagina por ejemplo que quieres bajar de peso, en ese proceso tendrás retos difíciles para ti que te llevarán al juicio y a frustraciones, pero te puedes dar ese lujo porque es parte de tu proceso de aprendizaje para esa meta específica. Entonces te puedes permitir el quejarte de tu pereza o de tu inhabilidad para seguir tu dieta, pero sólo de eso, no te conviene permitirte seguir quejándote de todo lo que sucede a tu alrededor: el jefe imbécil, el vecino ruidoso, el novio patán, etc, etc. Esas preocupaciones no forman parte de tu proceso de aprendizaje, por lo que no te aportan ningún beneficio.

 

Puedes ser pobre y querer ser rico, serás feliz si todos los días trabajas en esa meta, observando tus resultados sin juzgarlos, fallando algunas veces en hacerlo, pero no pasa nada porque continúas con la claridad mental y estabilidad emocional para hacer los ajustes necesarios en tu estrategia y tu ejecución. Por el contrario, serás infeliz si estás juzgando a quien tiene más que tú, serás infeliz juzgando tu dificultad para crear riqueza, serás infeliz juzgando a tu “mala suerte” y jamás tendrás la claridad mental para tomar decisiones inteligentes. Así es como el más inteligente de los humanos termina haciendo las cosas más estúpidas imaginables.

 

Date cuenta que en toda tu vida, tus satisfacciones y tus momentos de felicidad, todos se han dado en estado meditativo, cuando disfrutaste tus vacaciones sin importar tus pendientes, cuando disfrutaste a tu hijo sin preocuparte demasiado por lo malo que le pueda suceder, cuando disfrutaste una comida deliciosa sin importarte las calorías, cuando disfrutaste una hora de ejercicio sin importarte el dolor de cuerpo. Todos tus momentos de felicidad y de alta productividad se han dado en meditación.