Haz duelo por lo viejo y reinventa

Todos hemos pasado por ciertas etapas de nuestra vida donde nos vemos en la necesidad de hacer ciertos cambios; pueden ser cambios pequeños o algunos mucho más trascendentes. Absolutamente todos esos avances son disparados por una disrupción emocional e igualmente todos implican que estamos dejando algo atrás y entrando a nuevos territorios. Por esa razón todo proceso de cambio debe ser enfrentado como si fuera un proceso de duelo. ¿Has escuchado las fases del duelo? Pasas por ellas en automático cada vez que te ves obligado a hacer cambios, incluso cuando los haces por tu propio gusto. Es mucho más fácil pasar por ellas de manera consciente, tal como es más fácil llegar a un lugar si conoces el camino para hacerlo.

 

En este momento de la pandemia todos estamos pasando por una etapa de duelo, incluso aquellos que tienen la suerte de no perder a ningún ser querido. Repasemos las fases:

 

Negación.

Muchas personas en el mundo aún se encuentran en esta primera fase. El bombardeo de informaciones contradictorias nos hace pensar que estamos siendo engañados, que hay algo que se nos está ocultando. Tenemos muy buenas razones para pensarlo, pero lo que más tenemos es la intención de nuestra mente de protegernos del sufrimiento; esto no puede estar pasando. Afortunadamente nuestra mente aunque es bien terca, también nos regala una capacidad muy importante: el análisis, con este podemos procesar toda la información y decidir con una mente clara y abierta cuál es la verdad, cuál es nuestra verdadera realidad.

 

Ira.

Todos estamos acostumbrados a vivir ciertas rutinas, cuando pierdes algo o a alguien, te ves obligado a cambiarlas muchas veces por completo, lo que nos saca por completo de nuestra zona de confort. Cuando pierdes un ser amado por ejemplo, de manera completamente abrupta te encuentras ante la perspectiva de que tu vida jamás volverá a ser igual, no puede ser igual porque le falta un elemento que estuvo ahí por muchísimo tiempo, y que amabas que él o ella estuvieran ahí, no parece justo que la vida te priva ahora de ellos de manera tan repentina.

Lo mismo te pasa ahora, tu trabajo probablemente ya no esté ahí, quizás aún tienes un trabajo, pero tu escritorio ya no está ahí, te lo han cambiado por una pantalla para hacer teletrabajo. Es muy normal tu enojo, pero te puede desgraciar por completo tu salud emocional si no lo manejas.

 

Negociación.

¿Qué habría pasado si...? ¿lo estás pensando? Olvídalo, tu pasado está detrás y ya lo único que puedes cambiar es la sensación que te produce cuando piensas en él. Seguramente podrías haber hecho cosas de mejor manera, pero ya no puedes cambiarlo, lo que sí puedes hacer es aprender de tu experiencia para no volver a cometer en el futuro los mismos errores.

 

Depresión.

No se refiere a una depresión clínica, pero sí a un conjunto de emociones naturales ante la pérdida de algo o alguien querido. Probablemente no has perdido a ningún ser querido, pero date cuenta que todos estamos perdiendo algo en este momento. Estamos perdiendo rutinas de trabajo que llevábamos años haciendo, algunos han perdido el trabajo completo, puedes extrañar incluso la hora del café con tus compañeros de trabajo. Hazte consciente de tus pérdidas para poder dar paso a la fase de aceptación.

 

Aceptación.

Puedes no vivir todas las etapas del duelo en un determinado orden, pero es importante que te hagas consciente de ellas para cerrarlas con convicción y en paz. Una vez que lo hacemos, estamos listos para una nueva normalidad.

Date cuenta que estas etapas han generado un cúmulo de emociones y nuevas creencias en tu mente que te han transformado, poco o mucho, pero ya eres diferente, aprovecha estas momentos de cambio para hacer transformaciones trascendentes. Para ello te sugiero que experimentes los siguientes pasos:

 

  • Vive tu duelo y ciérralo de manera consciente. Si no lo haces, brincarás una y otra vez a tus viejos hábitos y recuerdos y será muy complicado para ti tener la claridad mental y emocional para lidiar con tu nueva realidad. Puedes pensar que no lo necesitas, recuerda que esa es la fase de negación; sí necesitas hacerlo, hazte consciente de lo que estás perdiendo por mínimo que sea y cierra esa etapa. Date cuenta también que los demás están viviendo procesos de duelo y muchos ni siquiera lo saben; todos hemos perdido algo.

 

  • Cerrar tu duelo te ayudará a mantener tu estabilidad emocional, pero probablemente no sea suficiente. Ya dejaste atrás tus viejas rutinas, necesitas nuevas que te ayuden a mantener ocupada tu mente, de otra manera ésta te inundará de negatividad. ¡Manténte ocupado! Incluso si tu actividad no te genera un beneficio económico, sí te está generando un beneficio emocional.

 

  • Plantéate nuevas metas. Recuerda que ya estás viviendo un proceso de transformación, aprovéchalo al máximo, este es el momento para hacer todo aquello que has pospuesto. La procrastinación ha sido siempre tu peor enemiga, pero hoy lo es mucho más. No postergues nada ni en tu trabajo ni en tu vida. Esta tiene que ser la etapa más productiva y creativa de tu vida.

 

  • Alinea tu mentalidad con tus nuevas metas. Muchas personas ahora están viviendo con una mentalidad de escasez y seguridad, viven con mucha precaución. Administra muy bien tus recursos, pero no seas igual de avaro con tus emociones; piensa en grande, sueña en grande y ejecuta en grande.

 

  • Vas saliendo de una etapa de encierro e inactividad impuesta, no salgas de ella para meterte nuevamente a las locuras de tu vieja vida. Es tiempo de observar con atención las características de nuestra nueva realidad. Se han creado nuevos problemas que necesitan de nuevas soluciones. ¡Observa!

 

  • Todos conocemos los aspectos de nuestra personalidad que necesitan ser cambiados. Algunos necesitan ser más creativos y menos cuadrados, otros necesitan ser más proactivos y menos analíticos, algunos necesitan ser más empáticos y otros al contrario, necesitan ser más asertivos. Lo que sea que hayas necesitado en tu etapa anterior, te garantizo que en ésta lo necesitarás más. En el desarrollo de tus competencias encontrarás tu habilidad para crecer en estas épocas de crisis, de encontrar nuevas oportunidades en la solución de nuevos problemas. ¡Actúa! ¡Reinvéntate!