Habilidades sociales – La puerta al éxito.

A lo largo de mi vida he conocido cientos de personas extraordinariamente brillantes que se sienten incomprendidas en sus trabajos. No entienden por qué sus talentos, sus aportaciones y su duro trabajo no es reconocido por los demás y ven con frustración el crecimiento profesional de otros mientras que sus carreras se sienten estancadas. En el mismo caso están emprendedores con ideas extraordinariamente creativas que no logran vender porque nadie parece interesado en ellas. El mundo parece estar en su contra, negándoles el reconocimiento que ellos consideran que su brillantez merece.

La queja de muchos hombres de ser rechazados por mujeres todo el tiempo es un fenómeno ampliamente conocido también. Las mujeres prefieren a los patanes; es una frase que he perdido la cuenta de cuántas veces he escuchado.

Parece ser que el talento, el trabajo duro, las buenas ideas y los buenos comportamientos no son recompensados. Sin embargo, todo tiene una explicación y estos fenómenos se explican muy fácilmente con el conocimiento de la inteligencia emocional. Pensemos por ejemplo en una situación que como Coach empresarial he experimentado en decenas de ocasiones: un empleado muy brillante que considera a todos los demás estúpidos e ineficientes, incluyendo a su jefe por supuesto. ¿Habrá razones válidas para que los talentos de este empleado no sean reconocidos? Probablemente incluso tenga razón, está rodeado de perezosos e ineptos, pero aún así hay una simple, pero muy poderosa razón  por la que su jefe no lo reconoce. Es muy sencillo; sus constantes quejas y recriminaciones hacen sentir mal a su jefe y a nadie le gusta sentirse mal. Por eso la autorregulación emocional es esencial para lograr buenas relaciones. No hay manera de que una persona quiera trabajar o relacionarse contigo si continuamente estás provocando su enfado, incluso si eres la más brillante de las personas. Cuestiónate cómo reaccionan las personas cuando interactúan contigo; ¿haces enfadar a los demás frecuentemente?¿evitan tu cercanía? Si los demás te tratan como despreciable es porque probablemente lo eres. Lo peor de todo es que ni siquiera necesitas serlo, solo parecerlo; recuerda que las apariencias son realidades en la mente de cada persona.

La emoción tiene prioridad sobre el intelecto, siempre escogemos las emociones que refuerzan nuestros gustos y valores, lo hacemos en automático, de manera inconsciente. Imagina que llevas una idea revolucionaria a una empresa tradicional y conservadora. Si utilizas la palabra revolucionario incluso provocarás un rechazo instantáneo. Por muy brillante que sea tu idea, lo revolucionario es completamente opuesto a los valores de tradición de esa empresa. Por eso es tan importante el concepto de empatía; si quieres influenciar a otras personas es esencial que entiendas los valores y emociones que motivan a esas personas.

Timidez, arrogancia, impaciencia, apatía, agresividad, resentimiento, intolerancia; todos son comportamientos que dificultan nuestra capacidad para comunicarnos, colaborar y relacionarnos con los demás. Afortunadamente todos encuentran sus antídotos en las cualidades de la inteligencia emocional. ¡Practícala!