Escasez de propósito – el veneno del mundo

Habiendo trabajado con cientos de personas en mis años como Consultor y Coach he podido comprobar una teoría que he observado incluso en mí mismo en ciertas etapas de mi vida: no hay peor estado que el no tener esperanza. Cuando pierdes la esperanza ya lo perdiste todo, ya perdiste todo el combustible que te mueve todos los días.

He visto en infinidad de ocasiones empleados que me dicen cosas terribles de sus compañías y su “venganza” es hacer como que trabajan. De ahí viene la famosa frase: “ellos hacen como que me pagan, entonces yo hago como que trabajo”. Les he llegado a preguntar: ¿Por qué sigues aquí si tanto lo detestas? La respuesta siempre es la misma: “no hay trabajo, no hay manera de que encuentre otro trabajo”. 

Cuando te permites llegar a ese estado de desesperanza hay un solo camino por delante: el resentimiento, la mediocridad y la enfermedad. Una característica clásica de las empresas con horribles climas laborales es la enorme cantidad de enfermos que generan. Rara vez cuentan con todo su personal, siempre están enfermos.

Para encontrar personas en este estado no es necesario buscarlas en empresas con terribles climas laborales. También las encuentras escondidas entre buenos equipos y se convierten en las ovejas negras que van minando la productividad y el clima laboral.

 

Hay muchos estudios que se han hecho desde hace muchos años, no solo en empresas, también en escuelas. En las escuelas se han formado equipos con los estudiantes más sobresalientes y los menos, con la esperanza de que los más brillantes ayuden a mejorar el rendimiento de los rezagados. Lo mismo en las empresas; se formaron equipos con los empleados más productivos y los menos. En ambos casos los resultados han sido los mismos. Después de un tiempo, los mejores estudiantes y los empleados más productivos han bajado su rendimiento. La razón, han perdido su motivación porque no importa el esfuerzo que hagan, los resultados siempre se ven afectados por los empleados o los estudiantes de menor rendimiento.

 

Ante la crisis actual donde las empresas están perdiendo personal, ya estoy viendo una tendencia: están moviendo empleados a otras posiciones para llenar los “huecos” que se están formando en sus organigramas. El resultado todavía es pronto para verlo, pero no falta mucho para que se empiecen a dar cuenta que es un error que les va a costar caro. Si el perfil del empleado no coincide con el perfil del puesto suceden dos cosas: el empleado se estresa más y sus compañeros se estresan más porque están cargando con las deficiencias de su compañero. En muchas ocasiones ni siquiera es culpa del empleado, incluso una persona responsable y eficiente se marchita en una posición que no le aporta a su crecimiento personal y profesional.

 

Encontrar la motivación para convertirse en lo mejor de lo mejor en cualquier actividad implica la conciencia de que esa actividad cotidiana está dirigida a alcanzar un propósito superior. Personas como Michael Jordan por ejemplo, son extremadamente competitivas, su motivación para levantarse a entrenar todos los días es muy simple: ganar. Un trabajo poco competitivo con toda seguridad lo encuentra aburrido y decepcionante. Hoy día, la edad lo alcanzó y ya no tiene los atributos físicos para ganar individualmente, sin embargo, su actividad como empresario y dueño de un equipo le permiten ganar todos los días, ahora desde otra posición.

Imagínate que Jordan continuara jugando al día de hoy, a sus 57 años. ¿Seguiría siendo competitivo? No. Su terquedad de continuar tratando de ganar sin tener ya los atributos físicos sería un infierno para él. Lo mismo hacen millones de personas todos los días trabajando en posiciones para las cuales no tienen ni el placer ni el talento para realizarlas.

 

Hay un cierto romanticismo en esa idea de hacer lo que más te gusta. Es irreal. Hay muchas cosas que te gustan, haz una de ellas que realmente tenga posibilidades de éxito. Veo ahora a muchos jóvenes quejándose de falta de trabajo. ¿Qué esperaban si estudiaron Literatura? ¿Cuántos políticos estudiaron Ciencias Políticas? 

Es cierto que la idea de propósito de vida tiene una connotación un tanto espiritual, pero tiene que estar aterrizada en la realidad.  

 

Espero que las nuevas generaciones se estén dando cuenta que la era de las grandes empresas se está acabando. Ya no hay tantos empleos ni los habrá. La era digital ahora abre la oportunidad de trabajar desde casa, de trabajar de manera independiente, de generar dinero sin necesidad de tener una carrera universitaria. 

Observen las necesidades de la sociedad, los problemas más comunes. ¿Qué problemas puedo ayudar a resolver? ¿qué tipo de talentos necesito desarrollar? ¿Necesito un título universitario?

 

Lo que espero que los líderes empresariales entiendan hoy es que ellos son los coaches del equipo, no son jugadores, no debieran estar jugando en la cancha. Su lugar está afuera, viendo el juego, dando las instrucciones y armando la estrategia. Asegurándose que sus jugadores están contentos, están bien entrenados, están en las posiciones correctas donde más le sirven a la empresa y a sus propósitos de vida. 

Si la “nueva realidad” del mercado les está obligando a gastar mucho tiempo en la operación y están descuidando sus funciones de dirección, den un paso atrás, reorganicen su tiempo para asegurar que están armando un equipo con capacidad para ganar el juego. Desarrollen equipos en los cuáles pueden confiar, de otra manera, son simplemente empleados de sus propias empresas.

Como empresario, ¿tu propósito es simplemente apagar fuegos diariamente? ¿Realmente ese era el sueño cuando creaste tu empresa o tenías un propósito mucho más elevado?